Los tejidos de fibra son materiales flexibles producidos a partir de materiales fibrosos mediante procesos de tejido, tejido o no-tejido. Caracterizados por propiedades como peso ligero, alta resistencia, resistencia a la corrosión y resistencia a altas-temperaturas, se utilizan ampliamente en diversos campos, incluidos la industria, la construcción, la protección ambiental y el sector aeroespacial.
El rendimiento de los tejidos de fibra está determinado por el tipo de fibra, la estructura del tejido y las técnicas de pos-procesamiento empleadas. Por ejemplo, las telas de fibra de vidrio-compuestas principalmente de dióxido de silicio-exhiben excelentes propiedades de resistencia al calor y aislamiento eléctrico, lo que las hace frecuentemente utilizadas en aplicaciones de aislamiento eléctrico y filtración de alta-temperatura. Los tejidos de fibra de carbono, compuestos predominantemente de elementos de carbono, poseen una resistencia a la tracción cinco veces mayor que la del acero y son muy-adecuados para su uso en equipos aeroespaciales y deportivos. Los tejidos de fibra de aramida (como el Kevlar) son conocidos por su excepcional solidez y resistencia al impacto, y encuentran aplicación común en chalecos antibalas y como refuerzo en materiales compuestos. Clasificados por proceso de fabricación, los tejidos de fibra se pueden clasificar en tejidos (incluidos tejidos lisos, de sarga y satén), tejidos de punto (tejidos de urdimbre y trama) y tejidos no-tejidos. Entre estas categorías, los tejidos se distinguen por su estabilidad estructural, los tejidos de punto por su elasticidad superior y los tejidos no tejidos por su bajo costo y alta eficiencia de filtración.

